Dra. Ana María Vallejo
Especialista en Medicina Estética y Antienvejecimiento
Praesenti Clinic
Usaquén, Bogotá
Si has visto una máscara LED facial con luces rojas, azules, verdes, amarillas o moradas, es normal preguntarte cuál deberías utilizar. Y ahí está el punto más importante: no conviene elegir un color solo porque lo vimos recomendado en redes o porque parece ser el más popular. Cuando nos preguntan para qué sirve la máscara LED facial, explicamos que cada longitud de onda interactúa de manera diferente con la piel y, por eso, la elección debe partir de lo que realmente queremos trabajar.
Como explica la Dra. Ana Vallejo, cada color tiene una función distinta y no todas las pieles necesitan lo mismo. La luz roja, azul, verde, amarilla o ámbar, morada y la infrarroja pueden formar parte de diferentes protocolos, pero tampoco cuentan necesariamente con el mismo nivel de evidencia científica. Por eso, más que memorizar los colores de la máscara LED facial o asumir que una máscara LED facial de 7 colores sirve igual para todos, vale la pena entender qué puede aportar cada luz y cuándo tiene sentido utilizarla. Eso es justamente lo que veremos a continuación.
¿Para qué sirve una máscara LED facial y qué ocurre cuando la luz llega a la piel?
Una máscara LED facial no funciona simplemente porque ilumina el rostro. Lo importante está en la longitud de onda que emite, la cantidad de energía que llega a la piel y el tiempo durante el cual se utiliza. Estos factores determinan cómo puede interactuar la luz con el tejido y qué objetivo puede tener dentro de un protocolo de cuidado facial.
¿Cómo actúa la luz LED sobre la piel sin lastimarla?
Para entenderlo de una forma sencilla, primero debemos hablar de fotobiomodulación. Este término describe el uso de determinadas longitudes de onda y dosis de luz para generar respuestas biológicas en los tejidos sin producir la ablación o lesión controlada que buscamos con otras tecnologías como ciertos láseres.
Cuando utilizamos parámetros adecuados, la luz LED entrega energía que puede ser absorbida por moléculas presentes en las células y desencadenar diferentes señales biológicas. La investigación sobre fotobiomodulación ha estudiado especialmente la luz roja y el infrarrojo cercano por su interacción con procesos celulares relacionados con actividad mitocondrial, inflamación y reparación tisular.
| Lo que cambia en una terapia LED | ¿Por qué importa? |
|---|---|
| Longitud de onda | Determina cómo interactúa esa luz con la piel y qué estructuras pueden absorberla. |
| Color de la luz | Es la forma visible de diferenciar varias longitudes de onda, aunque algunos espectros, como el infrarrojo, no podemos verlos. |
| Irradiancia o potencia | Influye en la cantidad de energía que recibe la piel durante la sesión. |
| Tiempo de exposición | Forma parte de la dosis total; más tiempo no significa necesariamente un mejor resultado. |
| Objetivo del protocolo | Define por qué elegimos determinada luz y si tiene sentido combinarla con otros cuidados faciales. |
Por eso, cuando hablamos de fototerapia facial LED, para nosotros no basta con preguntar de qué color es la luz. También importa cómo, durante cuánto tiempo y con qué objetivo se utiliza. La literatura actual coincide en que longitud de onda, dosis y parámetros de exposición son determinantes para la respuesta biológica.
Una misma máscara, distintas necesidades: no todas las pieles necesitan la misma luz
¿Cuál es el mejor color para mi piel? Y la respuesta parte de algo muy sencillo: no existe un color universalmente mejor. Una piel con tendencia acnéica no necesariamente tiene las mismas necesidades que una piel en la que queremos trabajar signos de envejecimiento, pérdida de luminosidad, sensibilidad o cambios en la textura. Además, una misma persona puede presentar varias necesidades al mismo tiempo.
Por eso, los beneficios de una máscara LED facial no deberían entenderse como una lista fija que aplica por igual para todos. La elección de la luz tiene que relacionarse con el estado de la piel, el objetivo que queremos trabajar y las características del dispositivo utilizado.
“Cada color tiene una función diferente y la elección depende de lo que necesita la piel.”
— Dra. Ana VallejoEste concepto de personalización es especialmente importante porque algunas longitudes de onda están mejor estudiadas que otras. Por ejemplo, existe evidencia clínica más consistente para determinados usos de la luz roja, el infrarrojo cercano y la luz azul, mientras que para otros colores las investigaciones disponibles son más limitadas o heterogéneas.
Más que usar una luz: ¿qué aporta la terapia LED dentro de un protocolo facial?
En Praesenti entendemos la terapia LED facial como una herramienta que puede complementar determinados protocolos, no como una solución aislada que sustituye el diagnóstico de la piel o que sirve para tratar cualquier condición por sí sola.
Dependiendo de lo que observamos en cada paciente, podemos incorporarla para acompañar objetivos relacionados con calma y reparación de la piel, luminosidad o protocolos dirigidos a pieles con tendencia acnéica. Por eso preferimos hablar de un tratamiento facial con luz LED dentro de un plan y no simplemente de “ponerse una máscara”. Para nosotros, el valor está en saber qué luz utilizar, qué buscamos con ella y cómo se integra con el resto del cuidado de la piel.
Colores de la máscara LED facial: ¿para qué sirve cada uno?
Cuando vemos una máscara con seis o siete colores puede parecer que la diferencia está únicamente en el tono que emite. En realidad, cada color corresponde a una longitud de onda o, en algunos equipos, a una combinación de longitudes de onda. Esto cambia la forma en que la luz interactúa con la piel y el objetivo con el que podemos incorporarla a un protocolo.
También debemos hacer una precisión: no todos los colores cuentan con el mismo nivel de evidencia científica. La investigación sobre luz roja, azul y cercana al infrarrojo es más amplia; en otros espectros, como verde o amarillo, encontramos resultados interesantes, pero todavía necesitamos estudios clínicos más estandarizados.
| Color o espectro | ¿Con qué objetivo suele estudiarse o utilizarse? | ¿Qué debemos tener presente? |
|---|---|---|
|
Rojo
|
Reparación, rejuvenecimiento y calidad de la piel. | Es una de las longitudes de onda más estudiadas en fotobiomodulación. |
|
Azul
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Principalmente piel con tendencia acnéica. | No sustituye el diagnóstico ni el tratamiento integral del acné. |
|
Verde
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Tono, pigmentación y procesos de reparación. | La evidencia clínica disponible es más limitada. |
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Amarillo / ámbar
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Fotoenvejecimiento, pigmentación y respuesta cutánea. | Sus aplicaciones continúan en investigación. |
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Morado / violeta
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Depende del dispositivo; muchas máscaras combinan rojo + azul. | El nombre del color no permite conocer por sí solo qué longitud de onda está utilizando. |
|
Infrarrojo cercano
|
Fotobiomodulación, reparación y envejecimiento cutáneo. | No es visible para nuestros ojos. |
Luz roja para la piel: ¿por qué se relaciona con luminosidad, textura y signos de envejecimiento?
La luz roja, habitualmente estudiada alrededor del rango de 630 a 760 nm, puede penetrar más profundamente que longitudes de onda visibles más cortas e interactuar con procesos celulares relacionados con reparación, inflamación y síntesis de componentes de la matriz extracelular.
Se relaciona especialmente con pieles que presentan signos de envejecimiento, pérdida de luminosidad o cambios en la textura, cuando el objetivo del protocolo es acompañar procesos de reparación y calma. Esto no significa que una terapia de luz roja para la cara vaya a borrar arrugas o producir por sí sola un rejuvenecimiento completo.
Luz azul para la cara: ¿por qué se utiliza en pieles con tendencia acnéica?
Su aplicación se ha estudiado principalmente en acné debido a la interacción de determinadas longitudes de onda azules con porfirinas producidas por Cutibacterium acnes, una bacteria que participa en la fisiopatología del acné. Esa interacción puede generar un ambiente menos favorable para la bacteria.
La fototerapia facial con luz azul puede acompañar determinados protocolos, pero no reemplaza una valoración ni debe entenderse como la solución para cualquier tipo de lesión.
Luz verde en la máscara LED: ¿qué se busca al utilizarla sobre la piel?
La luz verde facial aparece cada vez con mayor frecuencia en máscaras LED multicolor y suele asociarse comercialmente con manchas, tono irregular o calma de la piel.
Desde el punto de vista científico necesitamos ser más precisos. Existen investigaciones experimentales que han explorado su influencia sobre pigmentación, cicatrización y diferentes respuestas celulares de la piel; sin embargo, la evidencia clínica disponible es considerablemente menor que la que tenemos para luz roja o azul.
Luz amarilla o ámbar: ¿qué papel puede tener dentro de un protocolo facial?
Longitudes de onda amarillas, aproximadamente entre 570 y 590 nm, por sus posibles efectos sobre foto envejecimiento, pigmentación y determinadas respuestas celulares.
Cuando hablamos de luz LED amarilla facial, necesitamos conocer qué longitud de onda utiliza el dispositivo, qué dosis administra y con qué objetivo se integra al protocolo. Una vez más, el color por sí solo no cuenta toda la historia.
Luz morada o violeta: ¿es realmente otro tipo de luz o una combinación?
Ver “morado” en el control de una máscara no nos permite saber exactamente qué está recibiendo la piel: debemos revisar las longitudes de onda expresadas en nanómetros.
Cuando se trata de una combinación rojo + azul, el propósito suele ser reunir en una misma sesión objetivos asociados con ambos espectros. La combinación de rojo y azul ha sido estudiada, sobre todo, dentro de protocolos para acné y existen ensayos y revisiones que han encontrado resultados favorables en determinados pacientes.
Luz infrarroja para la cara: ¿por qué no podemos verla y qué la hace diferente?
La luz infrarroja para la cara tiene una particularidad evidente: aunque el dispositivo esté funcionando, no necesariamente veremos un color iluminando la piel.
El infrarrojo cercano se encuentra fuera del espectro visible para el ojo humano. En dermatología y fotobiomodulación se han estudiado longitudes de onda cercanas al infrarrojo por su capacidad de penetrar en los tejidos y por su relación con procesos de reparación, cicatrización y envejecimiento cutáneo.
Por eso, los posibles beneficios de la luz infrarroja para la cara no deben confundirse con “una luz más intensa” que los otros colores. Estamos hablando de otro rango del espectro, con características físicas y biológicas diferentes.
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¿Qué color de máscara LED necesita tu piel? La respuesta no está solo en el color
Después de conocer lo que hace cada luz, es tentador pensar: “Tengo manchas, entonces necesito verde” o “tengo líneas de expresión, entonces debo usar rojo”. En la práctica, la elección no debería ser tan automática.
Una piel puede presentar al mismo tiempo sensibilidad, brotes, pigmentación, pérdida de luminosidad y signos de envejecimiento. Por eso, antes de decidir qué color de máscara LED usar, necesitamos definir qué condición queremos priorizar y si la terapia LED realmente tiene sentido dentro del protocolo.
¿Roja, azul, verde o infrarroja? Primero hay que definir qué queremos trabajar
Podemos utilizar esta guía como una orientación inicial, pero no como una fórmula para autodiagnosticarse. La elección debe partir de lo que observamos en la piel y del objetivo que buscamos dentro del protocolo.
Una máscara LED según el tipo de piel debería elegirse justamente así: primero identificamos qué necesita la piel y después analizamos qué herramienta puede aportar algo al protocolo. No al contrario.
¿Se pueden combinar diferentes colores de luz LED en una misma sesión?
Sí. Algunos dispositivos permiten utilizar dos o más longitudes de onda de forma simultánea o secuencial. Esto puede ser útil porque una misma piel no siempre presenta una sola necesidad.
Esta combinación ha sido estudiada especialmente en protocolos para piel con tendencia acnéica. Ambas longitudes de onda pueden perseguir objetivos diferentes dentro de una misma estrategia de cuidado.
En Praesenti también podemos considerar una luz combinada cuando buscamos acompañar diferentes necesidades dentro de un mismo protocolo. Sin embargo, sumar colores no significa automáticamente obtener mejores resultados.
Máscara LED facial en casa o tratamiento profesional: ¿realmente hacen lo mismo?
La popularidad de la máscara LED facial en casa ha hecho que muchas personas se pregunten si utilizar uno de estos dispositivos equivale a recibir una terapia LED dentro de un entorno profesional.
Nuestra respuesta es que no podemos asumir que son equivalentes, pero tampoco sería correcto afirmar que todos los dispositivos domésticos carecen de utilidad.
De hecho, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en JAMA Dermatology en 2025 encontró resultados favorables con dispositivos domésticos de luz roja, azul o combinada en personas con acné leve a moderado. Sin embargo, los autores también encontraron diferencias importantes entre los estudios en cuanto a fuente de luz, fluencia y duración del tratamiento, y advirtieron que los resultados no pueden extrapolarse automáticamente a todos los equipos disponibles en el mercado.
Tener los mismos colores no significa que dos dispositivos LED sean iguales
Dos máscaras pueden emitir luz roja y, aun así, entregar tratamientos muy diferentes. Esto ocurre porque entre un dispositivo y otro cambian variables que influyen directamente en la forma en que la luz llega a la piel y en la respuesta que puede generar.
Dos luces que visualmente parecen rojas pueden trabajar en valores distintos de nanómetros.
Indica cuánta potencia luminosa llega a una superficie determinada.
Depende de la irradiancia y del tiempo de exposición.
Puede modificar la energía que realmente recibe el tejido.
Influye en qué tan uniforme es la exposición sobre el rostro.
La frecuencia y la duración también forman parte de la dosis total.
Esta variabilidad es una de las razones por las que no recomendamos comparar una máscara LED facial profesional y una doméstica únicamente por la cantidad de colores que ofrecen.
Potencia, longitud de onda y tiempo: por qué no conviene fijarse únicamente en el color
En fotobiomodulación, más potencia o más minutos no significan necesariamente mejores resultados. El efecto depende de la interacción entre varios parámetros y de que estos se apliquen de manera adecuada para cada objetivo y cada piel.
Este punto es tan importante que un consenso internacional basado en revisión sistemática y desarrollado por un panel multidisciplinario de expertos estableció recomendaciones específicas para el uso seguro y efectivo de la fotobiomodulación. El documento destaca la importancia de aplicar parámetros y métodos adecuados, en lugar de entender la terapia como una exposición genérica a “luz roja” o “luz infrarroja”.
Fuente citada:
¿Quién puede usar una máscara LED y cuándo es mejor consultar antes?
Aunque la fotobiomodulación se considera generalmente una modalidad no invasiva y con un perfil de seguridad favorable cuando se utiliza correctamente, esto no significa que cualquier persona deba empezar a usar cualquier dispositivo sin revisar antes sus condiciones particulares.
El consenso internacional publicado en 2025 concluyó que la fotobiomodulación presenta un perfil de seguridad favorable en adultos, pero también subraya la necesidad de una aplicación clínica adecuada y basada en parámetros definidos.
- Existen enfermedades o condiciones relacionadas con fotosensibilidad.
- La persona utiliza medicamentos o sustancias que pueden aumentar la sensibilidad a la luz.
- Hay una condición dermatológica activa que todavía no tiene diagnóstico.
- Aparecen reacciones inesperadas durante el uso del dispositivo.
También es importante diferenciar una reacción esperable de un efecto secundario de la máscara LED facial. En los estudios de dispositivos domiciliarios incluidos en la revisión de JAMA Dermatology, los eventos adversos reportados fueron principalmente leves, como sequedad, eritema o molestias; aun así, los resultados correspondían a dispositivos y protocolos específicos y no pueden generalizarse a cualquier máscara disponible comercialmente.
Fuente citada:
Una máscara para casa puede formar parte de una rutina bien indicada. Un protocolo profesional puede permitir una selección y un seguimiento más individualizados. La diferencia no está solamente en dónde usamos la luz, sino en cuánto sabemos sobre la piel, el dispositivo y los parámetros que estamos aplicando.
Praesenti: experiencia, respaldo médico y tecnología de vanguardia
En Praesenti no empezamos preguntándonos qué color de luz debemos usar, sino qué necesita realmente tu piel. Antes de incorporar una máscara LED a un protocolo facial, valoramos aspectos como manchas, arrugas y flacidez con el apoyo de Evelab, nuestra herramienta de diagnóstico con inteligencia artificial, que nos ayuda a comprender mejor el estado de la piel y orientar un plan personalizado. La máscara LED puede integrarse como complemento en algunos tratamientos para acompañar objetivos relacionados con calma, reparación, luminosidad o piel con tendencia acnéica.
Si llegaste hasta aquí buscando una máscara LED facial en Bogotá o intentando entender qué opción puede ayudarte, nuestro propósito es que no tengas que elegir a ciegas. Agenda tu valoración personalizada en Praesenti y descubre qué protocolo facial puede adaptarse a las necesidades de tu piel.
Preguntas frecuentes sobre la máscara LED facial
Una máscara LED facial utiliza diferentes longitudes de onda de luz con el objetivo de generar determinadas respuestas en la piel. Dependiendo del tipo de luz y del protocolo, puede emplearse para acompañar procesos relacionados con reparación, luminosidad, signos de envejecimiento o piel con tendencia acnéica. Para nosotros, lo importante es no pensar en la máscara como una solución aislada, sino como una herramienta que puede complementar el cuidado facial cuando está bien indicada.
No existe un único color que sea “el mejor” para todas las pieles. La elección depende de lo que queramos trabajar. Por ejemplo, la luz roja se ha estudiado principalmente en relación con fotobiomodulación, reparación y envejecimiento cutáneo, mientras que la azul tiene aplicaciones especialmente investigadas en piel con tendencia acnéica. Otros colores, como verde o amarillo, también se utilizan en estética, aunque cuentan con evidencia clínica más limitada. Por eso recomendamos elegir la luz a partir de las necesidades de la piel y no solo del color.
La luz roja para la piel se utiliza especialmente dentro de protocolos orientados a calidad cutánea, reparación y signos asociados al envejecimiento. En Praesenti podemos considerarla cuando encontramos pérdida de luminosidad, cambios en la textura o cuando buscamos acompañar procesos de calma y recuperación de la piel. Esto no significa que la luz roja elimine por sí sola arrugas o flacidez; su utilidad depende del protocolo completo y de los parámetros empleados.
La luz azul para la cara se ha estudiado principalmente por su interacción con Cutibacterium acnes, una bacteria involucrada en el desarrollo del acné. Por eso puede utilizarse como complemento en determinados protocolos para piel con tendencia acnéica. Sin embargo, el acné tiene múltiples causas y tipos de lesiones, por lo que utilizar luz azul no sustituye una valoración adecuada ni otros tratamientos que puedan ser necesarios.
La luz verde suele incorporarse en dispositivos estéticos con objetivos relacionados con pigmentación, tono irregular o determinadas respuestas de la piel. Sin embargo, debemos ser prudentes: actualmente su evidencia clínica es menos sólida que la disponible para la luz roja o azul. Por eso evitamos afirmar que la luz verde “elimina manchas” y preferimos valorar si tiene sentido dentro de un protocolo específico.
Depende del dispositivo. En muchas máscaras, la denominada luz morada se obtiene utilizando simultáneamente luz roja y azul, mientras que otros equipos pueden incorporar longitudes de onda dentro del espectro violeta. Esto significa que el nombre del color no es suficiente para saber qué está recibiendo la piel. Conviene revisar las longitudes de onda utilizadas por cada equipo y el objetivo para el cual fue diseñado.
Sí. Algunos protocolos permiten combinar diferentes longitudes de onda de forma simultánea o secuencial. Una de las combinaciones más estudiadas es rojo + azul, especialmente en aplicaciones relacionadas con piel con tendencia acnéica. En Praesenti también podemos utilizar luz combinada cuando existen varios objetivos, pero consideramos que cada luz debe tener una razón dentro del protocolo: usar más colores no significa necesariamente obtener mejores resultados.
No existe un tiempo universal que sea adecuado para todas las máscaras. La duración depende de factores como la longitud de onda, la irradiancia, la dosis que entrega el dispositivo y las recomendaciones específicas del fabricante o del protocolo profesional. Por eso no recomendamos aumentar el tiempo de uso buscando obtener resultados más rápidos: más exposición no significa necesariamente un mayor beneficio.
No necesariamente. Aunque dos dispositivos puedan tener los mismos colores, pueden diferir significativamente en longitud de onda, irradiancia, distribución de los LEDs, distancia respecto a la piel y dosis total de energía. Existen dispositivos domésticos que han sido estudiados para determinadas aplicaciones, pero sus resultados no pueden extrapolarse a cualquier máscara disponible comercialmente. En un entorno profesional, además del dispositivo, existe una valoración que permite decidir si la terapia LED tiene sentido y cómo integrarla al protocolo.
La terapia LED suele considerarse no invasiva y presenta un perfil de seguridad favorable cuando se utiliza con parámetros adecuados, pero eso no significa que sea apropiada para todas las personas. Recomendamos consultar antes de utilizarla si existe una condición relacionada con fotosensibilidad, se toman medicamentos que puedan aumentar la sensibilidad a la luz, hay una enfermedad dermatológica activa sin diagnóstico o aparecen molestias después de las sesiones. En estos casos, una valoración profesional permite determinar si conviene utilizar LED, modificar el protocolo o elegir otra alternativa.
Referencias
- Ershadi, S., & Barbieri, J. S. (2025). At-Home LED Devices for the Treatment of Acne Vulgaris: A Systematic Review and Meta-Analysis. JAMA Dermatology
- Maghfour, J., Mineroff, J., Ozog, D. M., et al. (2025). Evidence-based consensus on the clinical application of photobiomodulation. Journal of the American Academy of Dermatology
Aviso médico: Este artículo tiene fines informativos y educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de salud certificado. Si estás considerando un procedimiento estético, consulta a un especialista en medicina estética para una evaluación personalizada. Los resultados y necesidades de cada paciente pueden variar.
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